Sumisión Transitoria

Ante lo que tú desees.

Sumisión ante todo aquello que te brinde esa preciosa sensación de libertad. Y entonces, mientras tanto, cacarear exclusivamente para ti que, esa libertad, que ni siquiera sabes si tienes o no, es dada por hecho.

Es una oferta irresistible. No miento cuando te digo que estás en toda la facultad, tienes toda esa libertad de elegir sobre aquello a lo que quieras rodear tus grilletes.

¡Lo que sea!

Puedes, si es preciso, abalanzarte hacia las más ridículas gracias para rellenar ese hueco que el pedófilo de Sartre llamaba “la irreversibilidad del tiempo.”

Como un una muñeca, o un títere sin voluntad alguna. Y alguien me enseñó cómo hablar, cómo caminar, cómo caer…

Las experiencias son variopintas, con total garantía. Ármate de valor, y llena tu ser con la suficiente soberbia para tomarte el atrevimiento de simplemente hacer algo, a un bajísimo costo; lo único que tienes que hacer, es seguir pretendiendo que eres libre. Que posees la libertad, como si de una baraja de cartas se tratase.

Qué se yo… hasta podrías abrirte un blog para contar peripecias que el mundo en general, se pasa por el hoyo.

Así, eres libre también de pretender romper esas cadenas, en ese cortísimo y cómodo viaje entre librarse de unas, para buscar de dónde colgar las siguientes.

Cuando te sientas triste, o con desilusión… cuando el vampiro de turno te decepcione, y no haya podido solventar la economía nacional con aguacates, y sientas que necesitas subir en tu bicicleta de mil quinientos dólares e irte directamente a la mierda, no debes preocuparte.

Sólo debes reemplazar a través de tu libertad, como neumáticos, todos los traumas que consideraste pilares infaltables de tu vida.

El único contrato es apelar a la sumisión, pretendiendo mitigarla con el imaginario constante de tener si quiera un “tris” de control sobre el disparatado devenir, de la absurda liviandad de tu paso por esta tierra.

Ciérralo. Vívelo. Rómpelo. Huye. Vuelve.

Transita por la sumisión. Arrodíllate ante tus deseos.

Resúmelo en una frase para tu epitafio.

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